Por el contrario, los precios seguirán inflándose. La última previsión oficial del Gobierno es que el IPC crezca un 1,4% en el conjunto de 2017 pero, a la vista del cierre de 2016 (+1,5%), resulta poco creíble y todo apunta a que la inflación se dispare en el entorno del 2% que apuntan otros organismos. La consecuencia será una pérdida de poder adquisitivo para la mayoría de los que dependan de una nómina o una prestación pública, es decir, funcionarios, pensionistas y asalariados.