El escándalo de Volkswagen —el grupo alemán había instalado dispositivos en algunos motores para burlar los límites de emisiones contaminantes en sus vehículos diésel— sacudió Europa en 2015. Varios países se comprometieron entonces a realizar inspecciones en los coches que habían homologado. España sostuvo que analizaría 30 coches. Pero, finalmente, entre finales de 2015 y 2016 solo se analizaron 16 modelos; el Ministerio de Economía e Industria alega motivos presupuestarios para no haber llegado a los 30.