Ángel T.L., de 55 años, un experto financiero con despacho en Vigo, trabajó durante diez años como asesor para una empresa exportadora de granito de Tui (Pontevedra), invirtiendo el dinero negro en Portugal y China que el gerente de la empresa le entregaba periódicamente para ocultarlo al control de Hacienda y que procedía de las ventas de la compañía en territorio nacional y extranjero.