El caso Volkswagen (medición fraudulenta de las emisiones lanzadas a la atmósfera por los automóviles de la firma) está derivando peligrosamente hacia un ejemplo de mala coordinación entre la Comisión Europea y los Gobiernos de los países miembros. Bruselas acaba de abrir un procedimiento contra siete países (Alemania, España, Reino Unido, Luxemburgo, Lituania, Grecia y República Checa) porque considera que no sancionaron a Volkswagen (VW) cuando estalló el caso. La Comisión no tiene facultades para sancionar a VW; los Gobiernos, sí. Y desde la Comisión de Mercado Interior e Industria entienden que los Gobiernos se han resistido a aplicar la norma sancionadora.