El futuro del ibérico es tecnológico

La existencia del cerdo ibérico hoy se debe, paradójicamente, al atraso de las regiones donde se cría, históricamente entre las más pobres de España. Sin capacidad económica para traer nuevas razas ni para desarrollar producciones intensivas, los ganaderos del cinturón de la dehesa tuvieron que conformarse con las variedades autóctonas, como la retinta, la entrepelada o la torviscal, capaces de resistir los rigores de la montanera. La única excepción fue Jabugo (Huelva), donde los productores del afamado jamón pudieron importar ganado para mejorar el ibérico local: la variedad salida de esos cruces, el Manchado de Jabugo, está reconocida como propiamente ibérica.

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