El azote de los abusos al cliente

Pablo Rabanal fundó su empresa de reclamaciones por una necesidad personal. “Me cambiaba de operadora de telefonía cada vez que me estafaban, hasta que me di cuenta que había pasado por todas y, aún así, me seguía facturando una que ya ni me prestaba servicios”, recuerda. En el 2012, junto a su novia y algunos compañeros emprendió una iniciativa que se encarga de reclamar a grandes empresas compensaciones en nombre de los usuarios perjudicados. Reclamador cobra un porcentaje de lo recuperado para los particulares gracias a que sistematiza los procesos administrativos gracias a la tecnología, lo que permite que el negocio sea escalable. “Queremos que la gente pueda defenderse a golpe de click y sin adelantar dinero para la gestión”, resume Rabanal sobre la estrategia de la organización.

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