El empleo en la era digital

A principios de siglo andábamos los economistas aún conmovidos por los efectos que los atentados del 11-S podrían tener sobre los usos económicos y sociales. Crecía también la atención por la «nueva economía», a pesar de que el estallido de la burbuja «puntocom» en 2001 fue calificada por algunos como el fracaso de las empresas de base tecnológica. No podían estar más equivocados. Ese mismo año, en la famosa reunión de Jackson Hole, los economistas Bradford DeLong y Lawrence Summers señalaron, con igual grado de precaución y acierto, que la revolución digital apuntaba más a un hundimiento de los costes y los márgenes que a un fiasco tecnológico. El progreso de empresas como Google, Facebook o Amazon así lo ha refrendado.

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