En otoño de 2016 hubo uno de esos temporales que azotan la costa mediterránea y asustan. “A raíz de aquellas lluvias tan fuertes hubo bastantes despidos a causa de que los repartidores no querían salir a trabajar”, empieza a narrar Víctor Sánchez, el exrepartidor de Deliveroo que el pasado miércoles un juzgado de Valencia vino a calificar como falso autónomo. “Ahí fue cuando empezamos a informarnos sobre los falsos autónomos, comprobamos que sin duda lo éramos, y empezamos a organizarnos con compañeros de Madrid y Barcelona”, dice Sánchez ante un batido de chocolate en un bar del centro de Valencia, donde nació hace 28 años.