Momentos como el fin de la guerra de independencia estadounidense o el cambio del castigo físico por la privación de libertad, a finales del siglo XVIII, fueron los detonantes de que las cárceles comenzaran a tener muchos más problemas de capacidad debido a la escasez de instalaciones. Esta situación fue el detonante para que surgieran diferentes teorías para aligerar el volumen de las prisiones. El objetivo, la reinserción total de los presos.