La Inspección de Trabajo sigue estrechando el cerco a Deliveroo y su modelo laboral. Tras los expedientes de Valencia y Madrid, ahora es en Barcelona donde le han levantado un acta a cuenta de sus repartidores, que la empresa considera autónomos y los inspectores, autónomos encubiertos. Así, manda dar de alta de oficio a cientos de trabajadores y le impone un recargo en las cuotas a la Seguridad Social del 20%, lo que le lleva a exigir a la compañía el pago de 1,31 millones de euros por contratos de cerca de un año y medio. La empresa tiene 15 días para presentar alegaciones.