La recuperación económica no reduce la brecha entre las rentas altas y las bajas. En cambio, sí que ha mejorado algo otro indicador básico de la desigualdad, el coeficiente de Gini, que mide la dispersión de ingresos entre cero y 100. Cuanto más alta sea la cifra, mayor es la inequidad. Según datos de 2017 que ha publicado el INE hace unos días y que en realidad hacen referencia al cierre de 2016, el Gini desciende desde los 34,5 puntos hasta los 34,1, una mejora no menor en un solo año.