James Liang, que durante más de tres décadas trabajó como ingeniero para Volkswagen, ha sido condenado este viernes por un tribunal en Detroit a un total de 40 meses de prisión por desarrollar el sistema que permitió engañar los controles en las emisiones de vehículos con motores diésel. Además, deberá de abonar 200.000 dólares de multa. El coste del fraude se estima en unos 25.000 millones de dólares.