El grupo Volkswagen admitió formalmente su culpabilidad por los tres cargos presentados en Estados Unidos por trucar los motores de sus coches diésel para evitar los límites a las emisiones. La declaración de culpabilidad forma parte del acuerdo anunciado hace dos meses con el Departamento de Justicia, por el que va a desembolsar 4.300 millones de dólares (4.100 millones). Hay seis ejecutivos imputados por el fraude.