18
Nov

El Estado guarda una participación de 18.000 millones en el Ibex

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18
Nov

La alternativa a subir impuestos: racionalizar la Administración

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17
Nov

Un exempleado de BBVA, condenado a pagar 7 millones en costas por una demanda “temeraria”

Un juzgado de A Coruña declara que el exasesor jurídico “litigó con temeridad” al pedir 140 millones por usar su firma una vez jubilado

17
Nov

Una juez abre la vía para reclamar fondos por la manipulación del euríbor

El colectivo OpEuríbor gana una causa contra Caixabank que puede generar un aluvión de demandas

17
Nov

Airbnb amplía su negocio y se reinventa como agencia de viajes

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17
Nov

Los novios a punto de casarse logran en India sortear la crisis de los billetes

El Ejecutivo les permite retirar de los bancos hasta 250.000 rupias (unos 3.384 euros) para el enlace

17
Nov

Sanción a JPMorgan por ‘enchufar’ a hijos de la élite china

El mayor banco por activos de Estados Unidos contrató a cerca de 200 personas por recomendación para apuntalar su negocio en Asia

17
Nov

La presidenta de la Reserva Federal de EEUU dice que necesita «más claridad» para valorar a Trump

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17
Nov

Barcelona ve indicios de delito en el fraude de FCC con la basura

El Ayuntamiento abre a raíz de las informaciones de EL PAÍS un expediente que podría acabar con una sanción, la rescisión del contrato o la inhabilitación de la empresa

17
Nov

That Eighties show

 

FOR the moment, the policy priorities of the Trump administration-in-waiting are a basket of unknowables. Plans to scrap Obamacare or re-deregulate America’s financial sector, though dear to Republican hearts, are easier to champion on the campaign stump than to implement. A step away from globalism—Donald Trump’s most consistent campaign theme—could make for an awkward opening gambit given pockets of Republican resistance to overt protectionism. Tax cuts and infrastructure spending, on the other hand, look like an easy and unifying win for the new administration. And indeed, market moves since Mr Trump’s victory seem to imply an expectation of a Ronald Reaganesque turn in American fiscal policy; government-bond yields have risen, seemingly in expectation of bigger deficits, faster growth and higher inflation. Yet any resemblance that Mr Trump’s plans may bear to Reaganomics is as much a cause for concern as for optimism.

The president-elect’s tax proposals are easily the boldest since Reagan’s. Mr Trump’s plan would slash the highest marginal income-tax rates, cut rates of tax on corporate income and on capital…Continue reading