Los precarios digitales están en el centro de la polémica. Las ocupaciones surgidas a raíz de lo que en un principio se llamó economía colaborativa han degenerado en un nuevo estamento de trabajadores sin derecho a reclamar nada a su empresa simplemente porque esta no le considera un empleado. Las inspecciones de trabajo de Valencia y de Madrid han anunciado multas a la compañía de reparto de comidas Deliveroo por falseamiento de la figura del autónomo. Y las de Barcelona y Zaragoza se preparan para hacer lo mismo. Pero el debate en torno a la depauperación de las relaciones laborales subió un escalón esta semana después de que se hiciera público que Glovo obligará a sus nuevos repartidores a pagar una tarifa de dos euros cada 15 días.