Las compañías del sector del reparto de comida a domicilio, Glovo, Deliveroo, Uber Eats y Stuart, negocian contra reloj diferentes acuerdos para cumplir con la nueva ley que regula las condiciones laborales de los repartidores por parte de las plataformas digitales. Tras aprobarse el 11 de mayo la llamada ley de riders, las plataformas tienen de plazo hasta el 12 de agosto para que sus repartidores dejen de ser falsos autónomos y sean asalariados. Un cambio que sacudirá el modelo organizativo de los gigantes de este sector, que mueve 708 millones de euros anuales en España, según un informe de la asociación Adigital.